Posted by : nydia 3 ago. 2015

¿Pasa algo si mi novia no es cristiana? 







Si Dios no quiere que te juntes con un incrédulo, entonces no lo hagas. BRISA FRESCA AUTOR Will Graham 10 DE MAYO DE 2015 00:05 h Un hombre de Dios se tiene que casar con una mujer de Dios. Y una sierva del Señor ha de casarse con un varón del Señor. Empezar una relación amorosa con un incrédulo está totalmente prohibido en la Biblia. Mientras viajo predicando por España siempre me sorprende cuando me encuentro con creyentes jóvenes que tienen novios (novias) no cristianos (cristianas) y están tranquilos al respecto.


 Me pregunto: ¿habrán leído la misma Biblia que yo? ¿Por qué no lo consideran pecado? Hoy todo lo que quiero hacer es mencionar un par de pasajes bíblicos donde se habla en contra de cualquier tipo de relación romántica entre un creyente y un incrédulo. #1: El Antiguo Testamento A lo largo del Antiguo Pacto, Dios advirtió a su pueblo acerca del peligro de casarse con varones y mujeres paganos. Abraham, por ejemplo, no quiso que Isaac se casase con nadie que no fuera de su pueblo (Génesis 24:4). Esdras 9 es un capítulo solemne que expresa este principio. Cuando Esdras se enteró de que la ira de Dios estaba sobre el pueblo porque se habían casado con mujeres extranjeras, dijo: “Cuando escuché esto, me rasgué la túnica y el manto, me arranqué los pelos de la cabeza y de la barba y me postré muy angustiado” 


(Esdras 9:3). Así reacciona un hombre conforme al corazón de Dios. No celebró la unión romántica entre los israelitas y los paganos; sino que se desesperó y se quebrantó. Hablando personalmente, llevo doce años en el Señor y he visto la misma cosa pasando una y otra vez: un chaval empieza a asistir a la reunión de jóvenes porque quiere algo con una chica guapa del grupo. Le dice un par de cosas bonitas, le echa un par de flores y ya está, la muchacha se deja seducir por el tipo y los dos se van de la Iglesia para nunca más volver. Incluso he visto a varios creyentes llegando a casarse con incrédulos. Y siempre acontece una de dos cosas. O el creyente de la relación sigue asistiendo a la Iglesia después de la boda con agonía en el corazón mientras su pareja se queda en casa viendo la tele. Se convierte en un creyente deprimido, triste, nunca satisfecho en Dios porque sabe que tomó la decisión incorrecta. O, simplemente, los dos se van definitivamente de la Iglesia. ¡Qué triste! Quiero guardaros de caer bajo semejante maldición. ¿Andarán dos juntos si no estuviesen de acuerdo? (Amós 3:3). #2: El Nuevo Testamento 2 Corintios 6:14 pone: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” ¿Qué quiere decir eso de ‘no unirse en yugo desigual’? En el mundo agrícola del Nuevo Testamento los granjeros colocaban yugos de madera alrededor de los cuellos de dos animales a fin de que juntos arasen el campo. El yugo simbolizaba ir en la misma dirección. 



Pablo emplea esta imagen para derribar la noción de que puede haber comunión entre los santos y los pecadores. ¿Qué tienen en común la luz y las tinieblas? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? De la misma manera, Dios llama a todos los cristianos a unirse en yugo con otros creyentes. Eres salvo para andar en la misma dirección hacia el supremo llamamiento de Dios en Cristo. Tal aventura será imposible si te casas con un incrédulo. Puedes casarte con quién quieras, dice Pablo, con tal de que esa persona especial esté en el Señor (1 Corintios 7:39). Conclusión He escrito este breve mensaje para liberarte de cien mil dolores de cabeza en el futuro. Pero no sólo he redactado este artículo para ti, sino más bien para la gloria de Dios. Si amas a Dios, le seguirás (cueste lo que cueste). Si Dios no quiere que te juntes con un incrédulo, entonces no lo hagas. Al fin y al cabo, ¿no te resulta extraño querer compartir tu vida con alguien que no quiere saber nada acerca de tu posesión más valiosa, tu tesoro más excelso, tu perla de gran precio –esto es- Dios mismo? Si estás con un chico (chica) no creyente, es hora de sacar tu móvil, llamarle y decirle: “Lo siento, cariño, se acabó, voy a ser fiel a mi Dios”. Si me dices que no podrás hacerlo porque te cuesta demasiado, entonces te pregunto: ¿quién ocupa el trono en tu corazón? ¿Dios o tu pareja no cristiana…?

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