Posted by : nydia 9 feb. 2015

CUÁNDO Y CÓMO APLICAR FRÍO: CRIOTERAPIA

Se aplica en situaciones en las que la lesión acaba de producirse o durante la fase inflamatoria, es decir, como mucho durante los tres días siguientes. 
El mejor modo de aplicación desde mi punto de vista es meter varios cubitos de hielo en una toalla, unir los extremos y golpear la toalla para machacar el hielo. De este modo evitamos una posible quemadura por frío al tener la toalla y logramos que se adapte correctamente al lugar de la lesión, al contorno corporal.
Se harán 3 aplicaciones de 10 minutos. Entre las distintas aplicaciones (cada aplicación) deberán transcurrir al menos 2 horas. 
Al ponernos hielo estamos reduciendo la inflamación, evitando que se acumulen sustancias oxidativas e impidiendo la muerte de las células que se encuentran cerca de la lesión.
Ten en cuenta que...
  • Durante las primeras 72 horas en caso de: sobrecarga, rotura de fibras, golpe, esguince, luxación o fractura. 
  • En caso de una tendinitis, aplicar frío cuando duela.

¿CUÁNDO NO DEBO PONERME HIELO?

No aplicaremos hielo tras la inflamación aguda, es decir, después de 3 días de realizar la lesión. De lo contrario retrasaremos el tiempo y la calidad de reparación del tejido 
No debemos aplicar frío antes de hacer ejercicio por varios motivos: El frío tiene un efecto sedante, y si aplicásemos frío la zona quedaría anestesiada y podríamos lesionarnos. Al mismo tiempo esta disminución de temperatura hace que el tejido se vuelva menos elástico y pierda fuerza. 
No debemos superar nunca los 40 minutos de aplicación, ya que podríamos crear una parálisis por frío y quemaduras cutáneas.  Tampoco lo aplicaremos en casos de hipersensibilidad al frío, vasoespasmos, problemas circulatorios o problemas cardíacos graves.

¿CUÁNDO Y CÓMO APLICAR CALOR?: TERMOTERAPIA

Podremos aplicar calor siempre que haya pasado la fase inflamatoria mencionada antes (3 días tras la lesión).
El tiempo de aplicación será aproximadamente de 20 minutos. Al aplicar calor estamos produciendo un aumento de sangre en la zona, una disminución de la presión arterial y un efecto sedante debido a la relajación muscular y alivio de la fatiga muscular. 
Deberemos tener cuidado a la hora de aplicar el calor ya que podemos quemar nuestra piel sin darnos cuenta. Tenemos que notar calor intenso pero agradable y se recomienda revisar la zona al de un tiempo para comprobar que no se ha producido ninguna quemadura. 
Existen diferentes métodos de aplicación de calor como mantas eléctricas, sacos de semillas, fangos, parafina, lámpara de infrarojos... no existe gran diferencia entre ponerse una cosa u otra, ya que el calor que vamos a producir siempre va a ser superficial, así que si en casa tienes un saco de semillas no te compres una manta eléctrica porque alguien te haya dicho que es mejor. 
Ten en cuenta que...
  • Contracturas, lesiones por esfuerzo, mala postura, rigidez
  • Antes de entrenar podemos aplicarlo para aumentar la flexibilidad y evitar lesiones.

¿CUÁNDO NO DEBO PONERME CALOR?

Nunca deberemos poner calor si existe inflamación, es decir, si la zona está caliente, enrojecida e hinchada. Por supuesto, tampoco lo aplicaremos durante los tres primeros días tras un golpe, esguince, fractura... ya que entonces la inflamación aún está presente.
En casos de anestesia o alteración de la sensibilidad deberemos tener especial cuidado por el riesgo de quemaduras. Tampoco aplicaremos calor en procesos infecciosos, cardiopatías descompensadas, ni en caso de alteraciones de la tensión arterial como en hipotensión grave

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