Posted by : nydia 22 nov. 2014

Haciendo del shofar un amuleto

Por Timon Reiner
Hoy en día vemos que se usa mucho un instrumento denominado el shofar en muchos de nuestros cultos de iglesia. El shofar, una trompeta hecha de cuerno de carnero, fue usado en el antiguo Israel para tocar el sonido de guerra o para anunciar las alabanzas en el Templo. ¿Por qué, entonces, vemos el shofar tocado en nuestras iglesias para anunciar liberación y prosperidad? Simplemente es porque el rompimiento del evangelio de prosperidad con las enseñanzas de las Escrituras es producto de un abandono de los sanos métodos de interpretación. Al leer la Biblia, debemos recordar que la Biblia no nos ha sido dada como un todo, sino que fue revelada progresivamente a través de la historia de redención.
Como ya se mencionó, el shofar se tocaba durante tiempos de guerra y en días festivos. También se empleaba al anunciar la llegada del año de jubileo. En este año especial que solo llegaba cada 50 años, se devolvía terrenos a sus propietarios originales, se libertaba esclavos y se perdonaba deudas. Es decir, se celebraba la liberación. Sin embargo, hay que entender la liberación de Israel dentro de su contexto. Esta celebración fue instituida por Dios para el pueblo de Dios. La Ley o el Torá no solo reglamentaba la vida espiritual de uno sino también la vida civil de todo un país. Si el pueblo y sus líderes obedecieran a Dios y practicaran sus estatutos (ej. por medio de observar el año de jubileo), el pueblo no sufriría opresión. Dios instituyó el año de jubileo para el bien de su pueblo. El toque de trompeta no anunciaba algo que se iba a hacer. Anunciaba lo que ya se logró.
Uno de los textos más usados para justificar el uso del shofar en la iglesia de hoy es Josué 6. En este texto, Dios ordena a los israelitas a marchar una vez alrededor de la ciudad de Jericó por seis días. En el séptimo día, Dios les ordena a circular la ciudad siete veces. Después de la séptima vuelta, siete sacerdotes tocan las trompetas, el pueblo israelita lanza un griterío y las murallas de Jericó son derribadas. Preguntémonos, ¿qué es lo que enseña este pasaje? ¿Acaso nos está diciendo que al tocar una trompeta o un shofar, el Señor derribará a nuestros enemigos y nos dará prosperidad y demás? No y No. ¿Por qué una respuesta tan rotunda? Porque esas interpretaciones no tienen nada que ver ni con el pasaje ni con el contexto de la conquista de Canaán. Veamos primero el contexto del pasaje para luego interpretarlo. En el capítulo 6 de Josué, los israelitas apenas están empezando la conquista de Canaán después de vagar en el desierto por cuarenta años después de su liberación milagrosa de la mano del Faraón en Egipto. La razón por la que pasaron tanto tiempo en el desierto fue por la falta de fe y la desobediencia del pueblo. Ya pasados los cuarenta años, Dios guía a los israelitas en la conquista de la Tierra Prometida, una tierra que les pertenecería siempre si tan solo eliminaran a los pueblos paganos del país y obedecieran los mandamientos de Jehová. Dios quería que ellos le siguieran y que pusieran su confianza en Él.
Entonces, ¿cómo aplicamos este pasaje a nosotros y a nuestras iglesias en el día de hoy? Primero que nada, debemos entender que el Antiguo Testamento apunta a algo mejor. Apunta a Cristo. Muchos de los judíos entendieron la idea de liberación como algo terrenal y civil pues así es como habían aplicado la Ley de Moisés. No buscaban a un Mesías que los rescatara del pecado y la muerte. El toque de trompetas apunta a la venida de una liberación mayor; una liberación que solo puede traer Jesús. Igual que con los israelitas, nuestro Dios requiere obediencia. Él quiere que pongamos nuestra fe en Él y solamente en Él. Obedecer no es fácil, pero cuando lo hacemos, Él es fiel para sostenernos y cumplir sus promesas y nos liberará del pecado y nos hará más como Él.
El Señor Jehová no es ningún amuleto que se puede manipular. Tampoco es un genio atrapado en una lámpara que le dará todo lo que usted desee. Él no es como los dioses de Canaán. Él es el Dios viviente y Él ha establecido y está estableciendo un reino que ha de venir. Lamentablemente, es probable que aquellos que buscan su propio reino y su propia prosperidad en este mundo decadente y efímero lo pierdan. Así que le ruego, no toque el shofar para declarar lo que usted quiere lograr. Tóquelo para declarar lo que ya se logró en Cristo. ¡No haga de un instrumento el objeto de la adoración! Ponga sus ojos y fe en Cristo Jesús en quien encontramos el verdadero reposo, la verdadera liberación y el verdadero triunfo sobre la muerte.

Derecho a : entre los tiempos.com
Timon Reiner es egresado de Cedarville University con una licenciatura en Historia y actualmente está concluyendo su maestría en idiomas bíblicos en el Seminario Southeastern en Carolina del Norte.

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